Si eres de las personas que, por motivos de trabajo, se ven obligados a comer fuera de casa, tal vez creas que es más complicado seguir tu dieta personalizada. ¡Nada de eso!
Con previsión y estos buenos consejos, lo lograrás sin ningún problema.
Con previsión y estos buenos consejos, lo lograrás sin ningún problema.
- En tu fiambrera, siempre, de primero ensalada. Varía cuanto quieras los ingredientes ¡que no sean muy calóricos! Y aderézala en el momento de consumirla. Para mejorar su valor proteico, puedes añadirle huevo, pollo asado, atún al natural y frutos secos –con moderación-.
- Si en tu lugar de trabajo dispones de microondas, puedes calentar carnes o pescados que previamente hayas preparado en el horno. Las verduras salteadas son una excelente guarnición.
- No descartes los bocadillos porque estés a dieta. Puntualmente pueden sacarte de un apuro. Eso sí: presta atención al valor calórico del relleno. Nada de embutidos grasos.
Prueba con pavo, queso fresco, tomate y albahaca, pechuga de pollo, atún y lechuga. Están deliciosos y son bajos en calorías. Y recuerda… el pan si es posible que sea integral. - Si vas a comer fuera, toma una pieza de fruta antes de llegar. Reducirás el apetito y tu pedido será más equilibrado. Pide las ensaladas sin aderezar, así podrás controlar la cantidad de aceite y sal que te pones. No descartes la posibilidad de pedir medias raciones.
- Si estás siguiendo una dieta personalizada y en el restaurante no puedes elegir el plato que ese día te corresponde, busca una alternativa similar y no aproveches la ocasión para comer más de la cuenta. Tu sentido común será el mejor aliado.
